A quien no le ha pasado alguna vez que con el frío se le han puesto los pelos de puntas. Seguramente que a la gran mayoría, pero, quién de vosotros sabe el motivo por el cual nuestro cuerpo reacciona de este modo.

Hoy os lo explicamos. Todos los pelos que tenemos a lo largo y ancho del cuerpo, excepto los de las zonas genitales, palmas de las manos y las plantas de los pies, tienen en su raíz un erector del pelo.

De este modo, cuando sentimos frío, ese musculo responde contrayéndose para erizar el bello, con lo que pretende crear una capa de aire a nuestro alrededor que nos aísle del frio exterior.

Esta situación es la que conocemos coloquialmente como  piel de gallina o carne de gallina. Si bien es una acción de nuestro organismo para salvaguardarnos del frío, lo cierto es que como carecemos de mucho pelo realmente no es de gran utilidad. Aunque debemos decir que al mismo tiempo que ese músculo se contrae, nuestros vasos sanguíneos también se contraen evitando así la pérdida de calor corporal.