El fervor por un artista puede ser algo divertido, ya que este sentimiento lleva a compartir entre personas que le gusta lo mismo, actividades, acciones, y un sinfín de cosas en común.

Deja de ser tan divertido cuando ese sentimiento se convierte en fanatismo, entonces podría llegar a ser peligroso poniendo la vida y la seguridad del famoso en cuestión en peligro.

Desafortunadamente son muchos los caso que se han dado a lo largo de la historia de fans obsesionados con sus ídolos, fanáticos que les han hecho pasar un mal rato, incluso llegando a terminar con sus vidas, como es el caso de John Lennon, que como todos sabréis, el 8 de diciembre de 1980 fue asesinado de 4 disparos en la entrada del edificio donde vivía, The Dakota, por Mark David Chapman, un fans obsesivo que acababa de salir de la cárcel.

Otro acontecimiento fue el que viviría la cantante Björk por culpa de un fans obsesionado con ella, Ricardo López de 21 años. Éste, tras perder su trabajo en Atlanta, se encerró en su apartamento donde comenzó a grabarse durante casi todo el tiempo, actitud que ya dejaba entrever el mal estado de este individuo.

Pero fue cuando Björk confirmara la relación que mantenía con el DJ Goldie el momento en el que se desató la chispa final. Ricardo se gravó diciendo que una relación con un hombre negro era algo “inaceptable”. Le envió un paquete con un falso libro que contenía una trampa mortal. Una vez que Björk lo abriese, le saltaría a la cara un potente ácido que le causaría quemaduras irreversibles en el rostro. Según este perturbado, con ello “marcaría su cara de por vida y entonces, sería la persona más importante en su vida”.

Ya en el punto de mira de la policía, Ricardo se desnudaba ante la cámara, se rapaba la cabeza para luego pintarla de rojo, y finalmente, sentado en una silla se pegaba un tiro a bocajarro. Todo quedaba grabado para que Björk lo viese, en una cinta etiquetada como “Ricardo López – Último día”.

Como decíamos, son muchísimas las historias que podemos contar sobre estos fans que dejando atrás la admiración, llegan a alcanzar una obsesión enfermiza por el personaje primeramente admirado, historias que os iremos contando.